Un grito de descolonización


Un grito de descolonización

Cómo la política climática debe imaginar futuros diferentes

Por Aditi Bansal & Quynh Le Vo

Volume 24, Number 1, Racial Capitalism
21 de junio de 2021
Lee este artículo en inglés aquí / Read this article in English here.

“Lo que sé es que todos los imperios caen, y que cada imperio es una historia y encierra en sí mismo el poema de su propio desmoronamiento”.

—Alexis Pauline Gumbs1

La imaginación es inseparable de la elaboración de políticas. Primero hay que imaginar un futuro deseable para diseñar políticas que puedan alcanzarlo.

Los objetivos de la lucha contra el cambio climático se definen a menudo en términos numéricos, como el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global “muy por debajo de 2 °C, en comparación con los niveles preindustriales”.2 Aunque la formulación de políticas con base científica es crucial, la preocupación por las estadísticas y las proyecciones numéricas en este enfoque cuantitativo de la acción climática socava la capacidad de los responsables de la toma de decisiones para examinar de forma crítica los imaginarios del futuro.

Lxs activistas del clima, especialmente quienes han sido privadxs de sus derechos, marginadxs y obligadxs a estar en primera línea de los desastres climáticos, llevan mucho tiempo pidiendo una revisión completa del sistema capitalista global que está en la raíz de la crisis: “cambio de sistema, no cambio climático”. En lugar de centrarse en objetivos numéricos, la finalidad de la acción climática debe ser crear sociedades justas y regenerativas para todxs, empezando por las poblaciones más vulnerables y marginadas.

La acción climática, y los futuros que imaginamos, deben ser reexaminados, re-enmarcados y re-conceptualizados.

Decolonizing climate policy
Dina Farone

La farsa del objetivo climático

Los compromisos climáticos de gobiernos y empresas ejemplifican el dominio de un enfoque centrado en cifras. Sus objetivos de neutralidad de carbono son a muy largo plazo, como “cero neto para 2050”, pero carecen de planes operativos a corto plazo. Cada promesa vacía y cada comunicado de prensa corporativo inefectivo muestran una forma de “dilación” climática que distrae de una acción climática significativa e inmediata.3 La suposición de que la quema de combustibles fósiles en las próximas décadas es factible es inherente a algunas de estas promesas climáticas, ya que las tecnologías de captura de carbono y la geoingeniería -no probadas y con repercusiones potencialmente peligrosas- eliminarán el dióxido de carbono adicional de la atmósfera en el futuro. Además, la confianza en el secuestro de carbono para alcanzar estos objetivos no suele incluir un análisis de las tierras que habrá que ocupar, dónde están ubicadas y quiénes serán los más beneficiados.

La acción climática, y los futuros que imaginamos, deben ser reexaminados, re-enmarcados y re-conceptualizados.

Basados en la idea de un nivel óptimo de calentamiento que prevalece en la economía medioambiental, estos compromisos se calculan para equilibrar los costes y los beneficios de la lucha contra el cambio climático. Estos cálculos, supuestamente objetivos, se enmarcan en la perspectiva del Norte Global, ignorando que el Sur Global y las comunidades de primera línea de todo el mundo ya experimentan consecuencias devastadoras.

En el imaginario dominante del Norte Global, la lucha contra el cambio climático requiere la descarbonización del sistema energético. Centrarse en este aspecto concreto de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero justifica la continua relación extractiva y explotadora del Norte Global con el Sur Global y las comunidades BIPOC.

En los países nórdicos de Noruega, Suecia y Finlandia se están construyendo infraestructuras de energía eólica y centrales hidroeléctricas en los territorios indígenas sami sin el consentimiento local. Esta actividad empresarial perturba la práctica del pastoreo de renos, un medio de vida tradicional sami que es la base de su supervivencia económica y cultural.4

La producción de baterías5, paneles solares y turbinas eólicas para satisfacer la actual demanda de energía también requiere un aumento masivo de los ya elevados niveles de extracción de materiales actuales. Muchos de estos yacimientos minerales se encuentran en países del Sur Global, como Chile, Argentina y México, donde la industria extractiva ya envenena los cursos de agua, destruyendo los ecosistemas y obligando a agricultores a abandonar sus tierras.6 Las empresas que suministran paneles solares para los proyectos de energías renovables de Estados Unidos y Europa también han sido vinculadas con el trabajo forzado entre la minoría étnica uigur de China en Xinjiang.7

Al igual que el capitalismo valora la acumulación de riqueza por encima de la vida humana y los límites ecológicos, el enfoque centrado en los números valora el desarrollo tecnológico, la extracción ilimitada y la explotación por encima de la creación de un futuro igualitario. La fijación del Norte Global en la descarbonización valora el crecimiento, el mantenimiento de los niveles actuales de consumo y el poder hegemónico por encima de la justicia, y las soluciones tecnológicas y neocolonialistas por encima de la construcción de relaciones regenerativas con la naturaleza y el bienestar comunitario. Y todo esto conduce a una perpetuación del colonialismo y el capitalismo racial.

Esto no es una característica accidental de la política climática, sino más bien el resultado directo de los imaginarios capitalistas fundamentales para la elaboración de las políticas actuales. Como señala Ben Ehrenreich, de The New Republic, “un extraño tipo de fe se encuentra en el centro de la corriente principal de la defensa del clima, una creencia en gran medida no examinada de que el mismo sistema que nos metió en este lío es el que nos sacará de él”.8 Sin una revisión de estos imaginarios y sistemas, el enfoque centrado en los números prácticamente garantiza que sólo unos pocos cosecharán los beneficios de un medio ambiente “más limpio”, mientras que las comunidades de bajos ingresos y BIPOC del mundo seguirán siendo relegadas a la primera línea de los desastres climáticos.

Climate change dystopia

La distopía hecha realidad

Tamanna pasea por el zoo de Ludhiana9 con sus padres, admirando los distintos mamíferos. Está especialmente encantada con el animal nacional de la India, el tigre de Bengala. Se ha colocado lo más cerca posible de la valla que rodea el hábitat de la sabana, donde Raja ahuyenta perezosamente las moscas con su cola. Cuenta las rayas de su espalda y se pregunta si Raja tiene algún cachorro que pueda llevarse a casa como mascota.

El monzón se ha apoderado del aire. Los padres de Tamanna la sacan rápidamente del santuario de los tigres y se dirigen a su coche con mucho aire acondicionado. Mientras se alejan, la niña de siete años ha empezado a trazar un plan de vida dedicado a contar las rayas del lomo de Raja, encontrar a sus cachorros y conocer la historia de su vida.

El cielo se rompe.

Tamanna está en una pequeña embarcación, en las profundidades del bosque de manglares de Sundarbans, con un guía local. La intensa humedad del bosque está empeorando su desfase horario. Está dirigiendo una expedición para cartografiar la biodiversidad. El guía local, Som, utiliza una mezcla de bangla e hindi para explicar cómo el ecosistema ha cambiado drásticamente con el aumento de las inundaciones. La última inundación, en 2030, arrasó su granja y le obligó a depender de la menguante industria turística. Le pregunta a Som si ha visto últimamente muchos tigres en los manglares. Él duda en admitir que no ha visto ninguno.

Cuando la visión de Tamanna vuelve a cambiar, se da cuenta de que está soñando.

Tiene 13 años y su familia está emigrando a Australia. Mientras empaca todos los libros que ha coleccionado sobre los grandes mamíferos del sur de Asia, está entusiasmada con la perspectiva de ver y aprender sobre la vida salvaje de Australia. Cuando su padre le comunicó la noticia de la gran mudanza, la precedió con fotos de koalas, canguros, wombats y ornitorrincos, que le llamaron mucho la atención. Pero el miedo a la separación de su casa, de sus abuelos, de sus primos, de sus amigos y de su querido zoo ha ido empapando de lágrimas sus pertenencias y prolongando sus esfuerzos por empaquetar su vida.

Las sequías en Punyab han empeorado y la pandemia de COVID-19 ha hecho estragos en la comunidad agrícola. El gobierno indio se ha negado a apoyar a los agricultores, favoreciendo en cambio a las grandes empresas. La familia de jornaleros que trabaja en la granja de sus padres se ve obligada a regresar a su pueblo en Chhattisgarh. El padre de la familia se ha unido a las protestas de los agricultores que tienen lugar en Delhi.

Su hija, Asha, es otra de las razones por las que Tamanna no se imagina dejando Ludhiana. Podríamos decir que son amigas de la infancia, pero son más bien hermanas. Aunque llevan vidas muy diferentes -Asha dedica su tiempo a cuidar de sus hermanos y a las tareas domésticas, mientras que la única responsabilidad de Tamanna es terminar sus deberes a tiempo-, comparten el amor por un mundo ficticio que ambas crearon a una edad temprana, en el que todos los animales andan libres y no hay adultos que dicten las formas del mundo.

Mientras sueña con ver koalas y canguros quemados, con los ecos de los granjeros cantando “Kisan ekta, zindabad”,10 se despierta empapada de sudor, dándose cuenta de que su sueño distópico era su pasado real.

Es el año 2050. Tamanna ha vuelto a Punyab.

Las sirenas que suenan le instan a salir de la cama.

Está cansada de decirle a los líderes mundiales que dejen de quemar combustibles fósiles, ya que la biodiversidad del planeta que ama ha sido erradicada por el crecimiento sin límites. Asha y su familia no sobrevivieron tras su ardua salida de Punyab hacia Chattisgarh. Recuerda que el padre de Asha fue asesinado por la policía de Delhi cuando la protesta de los agricultores se volvió violenta el Día de la República, el 26 de enero de 2021. Por fin comprendió que no sólo la biodiversidad estaba en peligro ante la crisis climática, sino también la vida de la clase trabajadora. Su espíritu y su corazón han sido rotos una y otra vez por el panorama mundial. Volver a la casa de su infancia es un recordatorio conmovedor de cómo su mundo se ha precipitado hacia un destino espantoso.

Camina hacia el baño aturdida, preguntándose cuándo tendrá agua para ducharse, mientras el ciclo de crisis existenciales y fatalidad continúa.

Matriz de imaginarios

Existen fundamentos para los imaginarios alternativos.

Los conceptos de buen vivir en Sudamérica y ubuntu en el sur de África se basan en las tradiciones indígenas y rechazan la separación de los seres humanos de la naturaleza impuesta a las comunidades por el colonialismo y la agenda neoliberal de desarrollo. En su lugar, las relaciones se basan en los principios de reciprocidad, comunalidad, redistribución, solidaridad y cuidado. Estas ideas combinan las nociones de decrecimiento con las críticas al extractivismo para ofrecer una alternativa baja en carbono, ecosuficiente y anticapitalista.1112

En los Andes peruanos, una red de organizaciones de base llamada PRATEC (Proyecto Andino de Tecnologías Campesinas) lleva trabajando con las comunidades indígenas desde 1986 para apoyar y fortalecer las prácticas y formas de conocimiento locales, desafiando la visión del desarrollo y el progreso impulsado por la tecnología y orientado al mercado.13

Los movimientos comunitarios de campesinos, como Nayakrishi Andolon en Bangladesh y MASIPAG en Filipinas, combinan los conocimientos tradicionales con los avances de la ciencia en su producción agrícola basada en la biodiversidad. Sus prácticas se centran en la conservación y la regeneración, así como en el control del pueblo sobre las semillas y los recursos genéticos como resistencia contra los fertilizantes de multinacionales, los pesticidas y las empresas de agricultura.1415

Del mismo modo, las campañas por la soberanía energética pretenden descolonizar el modelo hegemónico y privatizado de producción de energía y descentralizar y localizar la generación de energía, la tecnología y el conocimiento.16 Las cooperativas proporcionan puestos de trabajo locales y servicios auxiliares, al tiempo que apoyan iniciativas comunitarias que preservan el entorno natural.17

Debemos centrar la erradicación de los efectos racializados del colonialismo y el capitalismo en los imaginarios que guían todas las políticas y acciones climáticas.

Iniciativas como Global Tapestry of Alternatives18, Beautiful Solutions19 y Vikalp Sangam20 proporcionan los elementos necesarios para un futuro justo, resistente y democrático. En lugar de dictar una salida singular del régimen capitalista, racista y patriarcal dominante, las comunidades perfiladas por estas iniciativas presentan una matriz de alternativas basadas en valores y visiones compartidas para el mundo.

Como dice el académico y activista indígena Nick Estes, “necesitamos una revolución de valores que vuelva a centrar las relaciones entre nosotros y con la tierra por encima de los beneficios”.21 Los BIPOC y las personas de la clase trabajadora del mundo que representan las tradiciones feministas y descoloniales deben ser los líderes de esta revolución. El decrecimiento y la descarbonización deben estar vinculados; “mantener los combustibles fósiles en el suelo” ya no debe ser descartado como algo quijotesco. Debemos centrar la erradicación de los efectos racializados del colonialismo y el capitalismo en los imaginarios que guían todas las políticas y acciones climáticas.

A vision of a regenerative, just society

Otro mundo es posible

Asha está agachada sobre una parcela de tierra llena de coliflores, judías y berenjenas. Está cosechando diligentemente para preparar la cena. Mientras tararea la canción de cuna que le cantaba su madre, siente nostalgia y desearía que su madre hubiera podido ser testigo de la transformación que han sufrido su tierra ancestral y su tribu en los últimos treinta años. Su amma22 fue quien la llamó Asha, que significa esperanza en hindi. En sus sueños para el futuro, nunca había esperado estar a la altura de su homónima.

Las cosas parecían diferentes en 2020, cuando Asha, su amma y sus tres hermanos regresaron a Hasdeo Arand, un bosque protegido, con gran biodiversidad, y el hogar ancestral de su familia en Chhattisgarh, después de que la familia en cuya granja trabajaban en el Punjab se marchara. Su padre se había ido para unirse a las protestas de los agricultores en Delhi.

Poco después de su regreso, el gobierno indio concedió permisos para la extracción de carbón en el bosque. En aquel momento, a Asha y a su madre les pareció un hecho positivo; necesitaban dinero desesperadamente y buscaron empleo en las empresas mineras.

Sus empleos en la mina de carbón no duraron mucho. Después de seis meses, su madre murió de COVID-19. Hasta ese momento, Asha había estado en modo de supervivencia, pero, mientras lloraba la muerte de su amma, se dio cuenta de que el mundo no quería que la gente como ella sobreviviera.

Incluso ahora, mientras recoge verduras en su cesta, Asha puede recordar la profunda sensación de desesperación y rabia que sintió tras perder a sus padres. Desde su appa23 perdiendo su medio de vida como agricultor hasta su amma perdiendo la vida, Asha se dio cuenta de que ambas pérdidas habían sido a manos de un gobierno corrupto, de empresas codiciosas y de las élites ricas de las castas superiores que utilizaban a personas como su familia para sus propios fines lucrativos y egoístas. Desde que tenía uso de razón, sus padres habían sido sobrecargados, mal pagados y explotados.

Golpeada por esta realidad que había reprimido toda su vida, Asha decidió luchar por su pueblo: el pueblo gond -la tribu a la que pertenece-, todas las personas que trabajan en las minas de carbón de Hasdeo Arand y todas las tribus que fueron desalojadas a la fuerza de sus tierras ancestrales por el destructivo interés del gobierno en la independencia energética.

Cinco años después, el andolan24 para prohibir todas las operaciones de extracción de carbón de Hasdeo Arand tuvo éxito. El andolan incluso consiguió derechos forestales. La larga lucha contra muchos poderosos había terminado. La atención y el apoyo nacional y mundial habían disminuido. Las tribus y la comunidad de ex mineros del carbón habían empezado a reconstruir una nueva vida. Algunos estaban regresando al bosque.

Los ancianos de la tribu estaban liderando los esfuerzos para rehabilitar la tierra, el agua y la biodiversidad, y establecer nuevas formas de responsabilidad, gobernanza y cuidado comunitarios. Los ancianos reunieron a todo el mundo para compartir su forma de vida, en sintonía con su ecosistema compartido y sus parientes no humanos. También querían aprender cómo se podían aunar habilidades, ideas y visiones de futuro de cada persona. La comunidad decidió empezar a enseñar a los jóvenes y a las futuras generaciones las innumerables lenguas tribales “perdidas”, la soberanía tribal y de la tierra, y los conocimientos y tradiciones indígenas.

A medida que la crisis climática hacía estragos en la última década, las redes de ayuda mutua se han extendido por toda la nación por necesidad. El gobierno indio y sus beneficiarios privados estaban siendo desmantelados por esta red humana de micorrizas a través de huelgas masivas de trabajadores, resistencia a los impuestos y demandas de cancelación de la deuda externa.

Los ancianos de la tribu estaban liderando los esfuerzos para rehabilitar la tierra, el agua y la biodiversidad, y establecer nuevas formas de responsabilidad, gobernanza y cuidado comunitarios.

En 2030, la comunidad Hasdeo Arand era soberana y estaba conectada con otras comunidades soberanas de la India. Estaban reconstruyendo las relaciones para garantizar prácticas sostenibles y la capacidad de intercambiar conocimientos. Su sentido de la economía y la sostenibilidad era comunitario. Habían establecido un sistema matriarcal de gobierno y se sustentaban con la tierra, la biodiversidad y los recursos naturales disponibles. Diseñaron y construyeron un programa de reparación y reciclaje que apoyaba un sistema comunitario de energía solar en el bosque.

Asha tenía trece años cuando perdió a su madre. Esto cambió su visión del futuro. Cuando empezó a luchar contra la avaricia de las empresas y las presiones globales de la industrialización, se imaginó formando parte de la tierra al reconstruir su relación con ella. Imaginó existir fuera de la explotación de los imperios del crecimiento y el desarrollo. Imaginó vivir con el sentido de la historia de su pueblo y su lucha por la justicia. Imaginó un futuro mejor para sus hermanos, su tribu y su tierra ancestral.

Es el año 2050. Asha reflexiona sobre las dos últimas décadas mientras revisa una vieja entrada de su diario y se sorprende de lo mucho que ha cambiado su mundo:

“Tras muchas pruebas y errores, hemos diseñado varias microrredes apoyadas en paneles solares reciclados. Nos costó mucho esfuerzo encontrar baterías usadas para el almacenamiento y la resistencia, pero el esfuerzo se convirtió en una gran incursión para crear una clase comunitaria de reparación. Ahora tenemos un grupo dedicado de ancianos y jóvenes que se encargan de enseñar y asegurar que sigamos siendo energéticamente independientes. Utilizando métodos de agricultura de permacultura, esta parcela de tierra se ha convertido en una especie de cocina de pruebas para descubrir una combinación sostenible de energía, tierra y sustento para nuestra comunidad y nuestros parientes no humanos. Lo mejor es que la tierra se comparte con nuestros parientes no humanos, no sólo vacas o cabras, sino que también hemos visto elefantes, leopardos y perezosos. Creo que a Tamanna le encantaría ver a todos los parientes que han vuelto al bosque.

He encontrado algunos diarios y notas antiguas de cuando mi tatta25 y appa cultivaban esta tierra. Es una parte de mi legado que creía haber perdido. Ahora puedo devolverlo a la vida en la misma tierra que ellos llamaron hogar durante siglos”.

Ha pasado su vida con su comunidad en la lucha por reconstruir una sociedad regenerativa y justa. Ahora forma parte de una cooperativa, liberando sus preocupaciones de la explotación. Pasa el día cuidando de su pueblo, cultivando la tierra, cocinando y criando a los hijos de todos.

Notas

  1. “At Home With Hortense Spillers and Alexis Pauline Gumbs,” Zalaznick Reading Series, November 10, 2020, retrieved March 21, 2021, from https://ecornell.cornell.edu/keynotes/overview/K111020/
  2. United Nations Framework Convention on Climate Change, “The Paris Agreement,” December 12, 2015, accessed January 26, 2021, https://unfccc.int/process-and-meetings/the-paris-agreement/the-paris-agreement.
  3. William F. Lamb et al., “Discourses of Climate Delay,” Global Sustainability 3 (2020): e17, https://doi.org/10.1017/sus.2020.13.
  4. Society for Threatened Peoples (STP), “Sami Reindeer Herders Threatened by Green Energy Projects,” Minority Monitor, June 8, 2019, https://www.minoritymonitor.eu/case/Sami-Reindeer-herders-threatened-by-green-energy-projects.
  5. Center for Interdisciplinary Environmental Justice, “No Comemos Baterías: Solidarity Science Against False Climate Change Solutions,” Science for the People 22, no. 1 (Summer 2019), https://magazine.scienceforthepeople.org/vol22-1/agua-es-vida-solidarity-science-against-false-climate-change-solutions/.
  6. Jason Hickel, “The Limits of Clean Energy”, Foreign Policy (blog), September 6, 2019, https://foreignpolicy.com/2019/09/06/the-path-to-clean-energy-will-be-very-dirty-climate-change-renewables/.
  7. Ana Swanson and Christopher Buckley, “Chinese Solar Companies Tied to Use of Forced Labor,” The New York Times, January 8, 2021, https://www.nytimes.com/2021/01/08/business/economy/china-solar-companies-forced-labor-xinjiang.html.
  8. Ben Ehrenreich, “We’re Hurtling Toward Global Suicide,” The New Republic, March 18, 2021, retrieved March 19, 2021, https://newrepublic.com/article/161575/climate-change-effects-hurtling-toward-global-suicide
  9. Ciudad en Punjab, India.
  10. “Viva la unidad de los agricultores” en Hindi.
  11. Juan Francisco Salazar, “Buen Vivir: South America’s Rethinking of the Future We Want,” The Conversation, July 24, 2015, http://theconversation.com/buen-vivir-south-americas-rethinking-of-the-future-we-want-44507.
  12. Lesley Le Grange, “Ubuntu,” in Pluriverse: A Post-Development Dictionary, ed. Ashish Kothari et al. (New Delhi: Tulika Books and Authorsupfront, 2019), 323–26.
  13. Kelly Teamey, “Development = Cosmovision and Crianza… Learning from PRATEC,” Enlivened Learning (blog), February 1, 2013, https://enlivenedlearning.com/2013/02/01/development-cosmovision-and-crianza-learning-from-pratec/.
  14. “About MASIPAG,” masipag.org, 8 April 2013, https://masipag.org/about-masipag/.
  15. “Nayakrishi Andolon: A Short Introduction,” UBINIG, November 26, 2017, https://ubinig.org/index.php/nayakrishidetails/showAerticle/2/46/english.
  16. Daniela Del Bene, Juan Pablo Soler, and Tatiana Roa, “Energy Sovereignty,” in Pluriverse: A Post-Development Dictionary, ed. Ashish Kothari et al. (New Delhi: Tulika Books and Authorsupfront, 2019).
  17. Daniel Chavez, “COOPELESCA, Costa Rica,” Energy Democracy (blog), December 12, 2016, https://energy-democracy.net/coopelesca-costa-rica/.
  18. “An Introduction to the GTA,” Global Tapestry of Alternatives, accessed February 10, 2021, https://globaltapestryofalternatives.org/introduction.
  19. ‘Beautiful Solutions | This Changes Everything’, Beautiful Solutions, accessed February 10, 2021, https://solutions.thischangeseverything.org.
  20. ‘Vikalp Sangam’, Vikalp Sangam – Alternatives Confluence, accessed February 10, 2021, https://vikalpsangam.org/.
  21. Nick Estes, “A Red Deal.” Jacobin, June 8, 2019. https://www.jacobinmag.com/2019/08/red-deal-green-new-deal-ecosocialism-decolonization-indigenous-resistance-environment.
  22. “madre” en Tamil
  23. “padre” en Tamil
  24. “protest” o “resistance” en Tamil
  25. “abuelo” en Tamil